La ferroptosis no es una palabra de uso común, pero es esencialmente una forma de muerte celular recientemente reconocida. A diferencia de la muerte...
Las células ganglionares de la retina son las células nerviosas del ojo que envían señales visuales desde la retina al cerebro. Tienen una demanda de...
La Endotelina-1 (ET-1) es producida por células que recubren los vasos sanguíneos de todo el cuerpo y ayuda a regular la presión y el flujo sanguíneo...
En 2015, los investigadores descubrieron el MOTS-c, un péptido de 16 aminoácidos codificado en el ADN mitocondrial (ADNmt) (). Se produce a partir de...
Por ejemplo, imagine un tratamiento que mejore la supervivencia de las fibras del nervio óptico o bloquee procesos químicos dañinos en el nervio. Si...
Incluso en casos como la degeneración macular relacionada con la edad o la retinopatía diabética, el nervio óptico a menudo se mantiene sano, por lo...
Los investigadores están explorando nuevas formas de un día solucionar este problema reemplazando o protegiendo esas células nerviosas perdidas. Una...
Los científicos han soñado durante mucho tiempo con reemplazar las CGR perdidas mediante el trasplante de nuevas células en la retina. Si se lograra...
El implante NT-501 es una pequeña cápsula (aproximadamente 1×6 mm) que un cirujano coloca dentro del ojo (en el vítreo, con aspecto de gel, cerca de...
Nuestra prueba de campo visual está inspirada en los métodos de perimetría que utilizan los profesionales del cuidado de la vista. Verifica puntos ciegos y monitorea cambios con el tiempo.
Las células ganglionares de la retina son neuronas ubicadas en una capa posterior del ojo cuya función principal es recoger la información visual procesada por otras células de la retina y transmitirla al cerebro a través del nervio óptico. Cada una convierte señales eléctricas en impulsos que viajan por largas fibras, permitiendo que la imagen captada por el ojo se interprete como visión en la corteza cerebral. Existen distintos tipos de estas células, cada una especializada en aspectos como el contraste, el movimiento o la percepción de la luz.
Estas células son vitales porque su daño o pérdida produce pérdida irreversible de visión; por eso aparecen en enfermedades como el glaucoma o en procesos degenerativos asociados a la edad. Son particularmente vulnerables al aumento de la presión dentro del ojo, la falta de riego sanguíneo, el estrés oxidativo y procesos inflamatorios. La dificultad para regenerarlas y la complejidad de sus conexiones explican por qué recuperar la visión perdida es tan complicado. Por ello la detección temprana de problemas que las afecten y las estrategias para protegerlas o preservar su función son áreas clave en la salud ocular.