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disfunción mitocondrial
La disfunción mitocondrial ocurre cuando las mitocondrias, las estructuras celulares encargadas de producir energía, no funcionan correctamente. Las mitocondrias generan la mayor parte del ATP, la molécula que usan las células para casi todas sus actividades, y cuando fallan hay menos energía disponible. Además de producir energía, las mitocondrias regulan señales celulares y generan especies reactivas, por lo que su alteración puede aumentar el estrés oxidativo. La disfunción puede deberse al envejecimiento, mutaciones genéticas, toxinas, infecciones o problemas en los procesos que mantienen mitocondrias sanas. Tiene especial impacto en tejidos con alta demanda energética, como el cerebro, los músculos y el tejido ocular, donde la falta de energía provoca pérdida de función.
Cuando las mitocondrias no trabajan bien, las células pueden dejar de funcionar, entrar en un estado de estrés crónico o morir, lo que contribuye a enfermedades neurodegenerativas y pérdida de visión. Por eso, prevenir o corregir la disfunción mitocondrial es un objetivo importante en muchas investigaciones y tratamientos: se buscan formas de mejorar la producción de energía, reducir el daño oxidativo y eliminar mitocondrias defectuosas. Estrategias simples como una dieta adecuada, ejercicio y algunos nutrientes pueden apoyar la salud mitocondrial, y existen también enfoques médicos más específicos en desarrollo. Entender este problema ayuda a explicar por qué ciertas enfermedades progresan y cómo se pueden diseñar intervenciones para proteger las células más vulnerables.