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VFC
VFC significa variabilidad de la frecuencia cardíaca y mide cómo cambia el tiempo entre latidos del corazón. En términos sencillos, refleja la capacidad del sistema nervioso autónomo para adaptarse a situaciones como el ejercicio, el estrés o el reposo. Una VFC alta suele indicar buena flexibilidad fisiológica y equilibrio entre las ramas simpática y parasimpática, mientras que una VFC baja puede asociarse con estrés crónico, inflamación o riesgo de enfermedad. Se obtiene a partir de registros del pulso o del electrocardiograma y se presenta mediante diferentes índices numéricos y gráficos. Es una herramienta no invasiva, fácil de registrar y utilizada en medicina, deporte y estudios sobre envejecimiento. Importa porque ofrece una ventana sobre la salud del sistema nervioso y cardiovascular: una mejor adaptación protege frente a lesiones y facilita la recuperación. En personas con alteraciones neurológicas o circulatorias, cambios en la VFC pueden ser una señal temprana de disfunción. Aunque no reemplaza un diagnóstico clínico, ayuda a monitorizar la respuesta a tratamientos y a cambios en el estilo de vida, y puede orientar intervenciones para reducir el riesgo a largo plazo.