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IGF-1, Señalización mTOR y Neurodegeneración en Ojo y Cerebro

IGF-1, Señalización mTOR y Neurodegeneración en Ojo y Cerebro

Introducción El glaucoma ahora se reconoce no solo como un problema de presión ocular sino como una enfermedad neurodegenerativa del nervio óptico. Las células ganglionares de la retina (CGRs) –las neuronas que envían señales visuales del ojo al cerebro– degeneran en el glaucoma, de forma muy parecida a cómo mueren las neuronas en la enfermedad de Alzheimer o de Parkinson (pmc.ncbi.nlm.nih.gov)...

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IGF-1

IGF-1 significa factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 y es una proteína que actúa como una hormona en el cuerpo. Se produce principalmente en el hígado y también en otros tejidos, y viaja por la sangre para comunicar señales de crecimiento y supervivencia a las células. Cuando se une a su receptor en la membrana celular, activa una cascada de señales dentro de la célula (por ejemplo PI3K/AKT/mTOR) que controla la división, el tamaño y el metabolismo celular. Esa señalización es importante durante el crecimiento infantil, la reparación de tejidos y el mantenimiento de órganos a lo largo de la vida. En el sistema nervioso, IGF-1 ayuda a proteger neuronas, favorecer la plasticidad y apoyar funciones como la visión y la memoria. Los niveles de IGF-1 cambian con la edad, la nutrición, el ejercicio y enfermedades; suelen ser más altos en la juventud y bajar con el envejecimiento. Tanto niveles muy bajos como muy altos pueden ser problemáticos: deficiencias afectan el crecimiento y la recuperación, mientras que niveles excesivos se han asociado con mayor riesgo de ciertos cánceres. Por eso IGF-1 es objeto de estudio en medicina para entender enfermedades, desde trastornos del crecimiento hasta condiciones neurodegenerativas y metabólicas. Se puede medir en análisis de sangre para ayudar a diagnosticar alteraciones hormonales o monitorizar tratamientos. Además, algunas investigaciones buscan maneras de modular su acción para proteger células vulnerables o frenar procesos dañinos, aunque cualquier intervención requiere equilibrar beneficios y riesgos. En resumen, IGF-1 es una mensajera clave que influye en cómo las células crecen, sobreviven y se adaptan, y entenderla ayuda a mejorar la salud en distintas etapas de la vida.