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lágrimas artificiales
Las lágrimas artificiales son soluciones líquidas que imitan la función de las lágrimas naturales para humedecer y proteger la superficie del ojo. Se usan principalmente para aliviar la sequedad, la irritación y la sensación de arenilla que provocan condiciones como el ojo seco. Hay muchas fórmulas diferentes: unas son más ligeras y fluidas para uso frecuente, y otras son más densas como geles o pomadas para usar por la noche. Algunas contienen conservantes que permiten frascos más económicos, pero esos conservantes pueden irritar si se usan muchas veces al día; por eso existen formatos sin conservantes para uso habitual. Los ingredientes, como el ácido hialurónico o los polímeros hidratantes, ayudan a retener agua y proteger la córnea.
Elegir la lágrima adecuada depende de la severidad del problema, la frecuencia de aplicación y si la persona usa lentes de contacto. Usarlas correctamente mejora el confort, reduce el riesgo de daño en la superficie ocular y puede ayudar a obtener mediciones más fiables en pruebas oftalmológicas. Sin embargo, no todas las molestias o enrojecimientos se resuelven solo con lágrimas artificiales, por lo que es importante consultar a un profesional cuando los síntomas persisten. También conviene evitar productos caducados o aplicar gotas en mal estado para no introducir infección. Un asesoramiento adecuado permite combinar el tipo de lágrima y la frecuencia según las necesidades de cada persona.