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enfermedad del ojo seco
La enfermedad del ojo seco es una condición en la que los ojos no producen lágrimas suficientes o las lágrimas se evaporan demasiado rápido. Las lágrimas son una mezcla de agua, aceites y mucina que mantienen la superficie ocular lubricada, protegida y clara, y cuando esa mezcla falla aparecen molestias. Los síntomas comunes incluyen ardor, sensación de arenilla, enrojecimiento, lagrimeo excesivo seguido de sequedad y visión borrosa que mejora al parpadear. La causa puede ser la producción insuficiente de lágrimas, un exceso de evaporación por factores ambientales o un desequilibrio en la composición de las lágrimas. Entre los factores de riesgo están la edad, cambios hormonales, ciertos medicamentos, el uso prolongado de pantallas, lentes de contacto y ambientes secos o ventilados. El diagnóstico lo realiza un profesional mediante examen ocular y pruebas sencillas que evalúan la cantidad y calidad de las lágrimas.
Tratar esta condición importa porque, además de causar molestias diarias, puede dañar la superficie del ojo y aumentar el riesgo de infecciones o inflamación crónica. Las medidas de manejo van desde lágrimas artificiales y geles, cambios en el ambiente y hábitos (como parpadear más y usar humidificadores), hasta medicamentos antiinflamatorios, suplementos y procedimientos pequeños como tapones en los conductos lagrimales. Muchas personas mejoran con combinaciones de tratamientos y con cambios en el estilo de vida, pero algunas necesitan cuidado continuado. Si los síntomas son persistentes o empeoran, conviene consultar a un especialista para evitar complicaciones y ajustar el tratamiento. Con atención adecuada se puede recuperar comodidad visual y proteger la salud del ojo a largo plazo.