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protección térmica
Protección térmica se refiere a cualquier medida o material que ayuda a mantener o controlar la temperatura de un objeto, una persona o un espacio. Funciona reduciendo la pérdida de calor en ambientes fríos o evitando la entrada de calor en ambientes calientes, creando una barrera entre el interior y el exterior. Se aplica en ropa (como abrigos y guantes), en la construcción (aislamiento de paredes y ventanas), en embalajes, en dispositivos electrónicos y en productos cosméticos para el cabello o la piel. Los materiales aislantes atrapan el aire o reflejan la radiación térmica, mientras que otros usan sustancias que cambian de fase para almacenar y liberar calor según convenga. También incluye prácticas como el uso de varias capas de ropa, sellado de fugas en edificios y diseño de carcasas para componentes sensibles.
Es importante porque protege la salud evitando la hipotermia y las quemaduras por calor, y porque mejora el confort cotidiano al mantener temperaturas agradables. A nivel energético, una buena protección térmica reduce el consumo de calefacción y refrigeración, lo que ahorra dinero y disminuye el impacto ambiental. En electrónica y maquinaria, evita daños por sobrecalentamiento y alarga la vida útil de los equipos. Para elegirla conviene considerar el clima, el uso previsto, la transpirabilidad y la resistencia al agua o al fuego según el caso. Pequeños cambios como usar capas, cerrar corrientes de aire o elegir materiales adecuados pueden marcar una gran diferencia en seguridad, bienestar y eficiencia.