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disregulación vascular
La disregulación vascular se refiere a un mal funcionamiento en la forma en que los vasos sanguíneos se abren y se cierran para controlar el flujo de sangre. Normalmente esas contracciones y dilataciones mantienen la presión y la perfusión adecuadas, pero cuando fallan pueden producirse episodios de excesiva constricción o dilatación. Ese desequilibrio puede afectar a cualquier parte del cuerpo y causar síntomas como manos y pies fríos, mareos, migrañas, o dificultades para regular la presión arterial. Las causas son variadas e incluyen factores genéticos, inflamación, daño a los nervios que controlan los vasos o enfermedades crónicas.
A veces la disregulación vascular aparece sola; otras veces es un reflejo de problemas más serios, por ejemplo enfermedades autoinmunes o diabetes. Entender que los vasos no están regulando bien importa porque altera la llegada de oxígeno y nutrientes a órganos sensibles, como el cerebro, los riñones o el nervio óptico. Cuando el flujo sanguíneo se vuelve insuficiente o inestable, aumenta el riesgo de daño tisular y complicaciones a largo plazo. El diagnóstico suele apoyarse en la historia clínica, medidas de presión, pruebas de imagen y a veces estudios especializados del flujo sanguíneo. El tratamiento varía según la causa y puede incluir cambios en el estilo de vida, control de factores de riesgo y medicamentos que mejoran la circulación. Con un manejo adecuado muchas personas reducen los síntomas y disminuyen el riesgo de daño permanente.