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Aceite de pescado
El aceite de pescado es un suplemento derivado de pescados grasos que contiene ácidos grasos omega-3, sobre todo EPA y DHA. Estos ácidos grasos son componentes importantes para el cuerpo y se han asociado con beneficios para la salud del corazón, la función cerebral y la reducción de la inflamación. Consumir pescado azul en la dieta o suplementos puede ayudar a disminuir los niveles de triglicéridos y, en algunas personas, reducir el riesgo de eventos cardiovasculares. Sin embargo, la evidencia no siempre es uniforme: en algunos estudios los efectos son modestos y dependen de la dosis, la calidad del producto y del estado de salud de quien lo toma. El aceite de pescado también se usa en mujeres embarazadas por sus posibles beneficios para el desarrollo cerebral del feto, aunque siempre bajo supervisión profesional.
Hay que tener en cuenta posibles riesgos: algunos suplementos pueden contener contaminantes si no están purificados, y altas dosis pueden aumentar el riesgo de sangrado o interactuar con medicamentos. Por eso es preferible obtener omega-3 mediante el consumo de pescado azul unas dos veces por semana cuando sea posible, y usar suplementos solo cuando estén indicados. Al elegir un suplemento, es recomendable buscar productos probados por terceros que indiquen la cantidad de EPA y DHA y que garanticen la ausencia de metales pesados. Los efectos secundarios más comunes son digestivos o un regusto a pescado, pero pueden evitarse tomándolos con la comida o probando versiones con recubrimiento. Antes de empezar a tomar aceite de pescado, conviene consultar con un profesional de salud, especialmente si se toman medicamentos que afectan la coagulación o se tienen condiciones médicas crónicas. En conjunto, el aceite de pescado puede ser una herramienta útil para la salud si se usa de forma informada y segura.