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lentes de contacto
Los lentes de contacto son pequeñas lentes que se colocan directamente sobre la superficie del ojo para corregir la visión o por razones estéticas. Están hechos de materiales flexibles o rígidos que permiten el paso de oxígeno hacia la córnea y vienen en diseños distintos según la necesidad visual. Hay tipos desechables de un solo uso, de reemplazo frecuente y rígidos permeables al gas, y cada uno requiere cuidados y horarios de uso diferentes. Se usan para corregir miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia, y su elección depende de la prescripción y del estilo de vida de la persona. Es importante mantener una buena higiene: limpiarlos, desinfectarlos y cambiarlos según la indicación para evitar infecciones.
Algunas personas los encuentran muy cómodos, mientras que otras pueden sentir irritación o sequedad, por lo que la adaptación requiere seguimiento profesional. No siempre son recomendables en presencia de infecciones oculares activas o ciertas afecciones de la córnea. Además, ciertos medicamentos o gotas para los ojos pueden afectar la comodidad o la compatibilidad con los lentes, por lo que conviene coordinar su uso con el especialista. Con el cuidado y las indicaciones correctas, los lentes de contacto ofrecen una alternativa práctica y eficaz a las gafas, mejorando la calidad de vida de quienes pueden usarlos con seguridad.