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estimulación eléctrica
La estimulación eléctrica es una técnica que emplea corrientes eléctricas de baja intensidad para influir en la actividad de nervios o músculos. Se aplica con electrodos sobre la piel, dentro del cuerpo o cerca de áreas específicas según el objetivo, y busca modular señales nerviosas, reducir el dolor o favorecer la recuperación. En la práctica clínica se usa para aliviar dolor crónico, rehabilitar movimientos tras un accidente cerebrovascular, fortalecer músculos debilitados o mejorar la sensibilidad. Los efectos se producen porque la corriente puede cambiar la excitabilidad de las neuronas, promover cambios en las conexiones nerviosas y estimular procesos de reparación.
La técnica importa porque ofrece una alternativa o complemento a los medicamentos, con menos efectos sistémicos en muchos casos. Sin embargo, la eficacia varía según la condición tratada y la forma de aplicación, y no es una cura universal. Hay riesgos y contraindicaciones, como irritación en la piel, molestias o la imposibilidad de usarla en personas con marcapasos o ciertas condiciones cardíacas. Por eso debe realizarse bajo supervisión profesional y con criterios claros sobre su uso y duración.