El almacenamiento de gotas para los ojos se refiere a cómo y dónde se guardan los frascos después de abrirlos o antes de usarlos. Mantener las gotas en condiciones adecuadas ayuda a conservar su eficacia y a evitar que se contaminen con bacterias u hongos. Muchas soluciones deben conservarse a temperatura ambiente, alejadas de la luz directa del sol y del calor excesivo; algunas fórmulas específicas requieren refrigeración según las indicaciones del fabricante o del profesional de salud. Es importante cerrar bien el envase después de cada uso, no tocar la punta del aplicador y no compartir las gotas con otras personas para prevenir infecciones. También conviene revisar las fechas de caducidad y desechar el producto cuando haya pasado el tiempo recomendado después de abrirlo.
Durante los viajes, hay que proteger las gotas de temperaturas extremas y llevarlas en el equipaje de mano si se requiere un control de temperatura. Guardarlas en su envase original con la etiqueta permite recordar dosis, fecha de apertura y precauciones. Mantenerlas fuera del alcance de niños y mascotas evita accidentes. Si nota cambios en el color, olor o textura, o si la solución causa irritación inusual, debe dejar de usarla y consultar a un profesional. Cuidar correctamente el almacenamiento protege la salud ocular y asegura que el tratamiento funcione como fue prescrito.