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Presión venosa epiescleral

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presión venosa epiescleral

La presión venosa epiescleral es la presión que existe en las pequeñas venas situadas en la superficie externa del ojo, justo por encima de la esclera, la parte blanca del ojo. Esta presión es importante porque forma parte del circuito por el que sale el líquido dentro del ojo (humor acuoso) y por tanto influye en la presión intraocular. El humor acuoso se produce en el interior del ojo y normalmente drena a través de canales que desembocan en esas venas; si la presión en las venas es alta, el drenaje se hace más difícil y la presión dentro del ojo aumenta. Un aumento sostenido de esa presión venosa puede contribuir a un tipo de glaucoma secundario, en el que la presión ocular se eleva por un problema venoso y no solo por exceso de producción de líquido. Entre las causas de elevación de esta presión están condiciones que congestiónan las venas del ojo, malformaciones vasculares, infecciones, trombosis o comunicaciones anormales entre arterias y venas. Detectarla no es tan directo como medir la tensión ocular: los médicos la sospechan por signos como venas superficiales muy dilatadas, sangre en los canales de drenaje o una presión ocular difícil de controlar. Existen técnicas y aparatos especializados para estimarla, pero en la práctica se valora junto con la historia clínica y las pruebas de imagen cuando se sospecha una causa subyacente. El tratamiento se dirige a corregir la causa que eleva la presión venosa —por ejemplo, tratando una malformación vascular o la congestión orbital— porque los fármacos que solo reducen la producción de humor acuoso a veces no son suficientes. Comprender y valorar esta presión es clave para manejar correctamente algunos glaucomas secundarios y así prevenir daño irreversible al nervio óptico y pérdida de visión.