En marzo de 2026, SpyGlass Pharma informó de los primeros resultados de un ensayo de su Sistema BIM-IOL. Esta noticia es emocionante pero debe leerse...
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Un implante de liberación de fármaco es un dispositivo diseñado para administrar medicamentos de forma controlada y prolongada en una zona concreta del cuerpo. Puede ser biodegradable, que se descompone con el tiempo, o no biodegradable, que puede necesitar extracción si hay problemas. La idea es mantener niveles terapéuticos constantes durante días, semanas o meses, evitando picos y valles que ocurren con las tomas tradicionales. Esto reduce la frecuencia de administración, mejora el cumplimiento del tratamiento y puede minimizar efectos secundarios sistémicos al dirigir el medicamento hacia donde se necesita. Se usan en distintas especialidades, por ejemplo en oftalmología, endocrinología o para el manejo del dolor crónico. Entre sus ventajas están menos visitas al hospital y una calidad de vida mejorada para muchos pacientes. Sin embargo, también implican riesgos como reacción local, infección alrededor del implante o fallo en la liberación adecuada del fármaco. Por eso su diseño, la selección del paciente y un seguimiento cuidadoso son fundamentales para que el beneficio supere los riesgos.