Implantes de glaucoma de liberación sostenida
Oftalmólogos e investigadores han notado estos desafíos durante mucho tiempo. Las gotas tópicas pueden funcionar bien si se usan perfectamente, pero...
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Un implante de glaucoma es un dispositivo médico que se coloca dentro del ojo para ayudar a controlar la presión intraocular, que es el principal factor de riesgo en esta enfermedad. Existen distintos tipos: algunos crean una vía de drenaje para que el líquido salga del ojo, y otros liberan de forma sostenida medicamentos que bajan la presión. La elección del implante depende del tipo y la severidad de la enfermedad, de la salud general del ojo y de las preferencias del médico y del paciente. La colocación se realiza mediante una intervención quirúrgica o un procedimiento ambulatorio, según el diseño del implante. Los implantes pueden reducir la necesidad de gotas diarias y mejorar el control a largo plazo de la presión, lo que ayuda a prevenir el daño al nervio óptico y la pérdida de visión. Sin embargo, como cualquier procedimiento, conllevan riesgos: infección, inflamación, fuga de líquido, rechazo o efectos adversos sobre la córnea o el cristalino. Tras la implantación se requiere seguimiento regular para comprobar la presión, la posición del dispositivo y la salud general del ojo. Algunos implantes liberan fármacos de manera gradual durante meses o años, lo que puede mejorar la adherencia al tratamiento y reducir efectos secundarios sistémicos. Hablar con el oftalmólogo sobre beneficios, riesgos y alternativas ayuda a tomar una decisión informada adaptada a cada caso.