La configuración ergonómica de pantalla se refiere a cómo se colocan y ajustan los monitores y dispositivos para trabajar cómodamente y sin forzar el cuerpo. Incluye la altura, la distancia y el ángulo de la pantalla, así como el brillo, el contraste y el tamaño del texto. Una pantalla bien colocada debe estar a una distancia de entre 50 y 70 centímetros de los ojos y con la parte superior a la altura o ligeramente por debajo del nivel de los ojos. Esto permite mirar un poco hacia abajo, lo que reduce la exposición de la superficie ocular y ayuda a disminuir la sequedad. El ángulo antirreflejo y la reducción de brillos mediante cortinas o iluminación indirecta evitan deslumbramientos que obligan a forzar la vista. Ajustar la resolución y el tamaño del texto para que la lectura sea cómoda evita acercarse demasiado o entrecerrar los ojos. También es importante combinar la configuración del monitor con una silla y mesa adecuadas para mantener una buena postura y reducir tensión en el cuello y la espalda. Soportes, brazos articulados o elevadores permiten posicionar la pantalla en la postura ideal según la altura y la actividad. En portátiles, usar un teclado y ratón externos ayuda a mantener la pantalla a la altura correcta sin comprometer la ergonomía de las manos. Una configuración ergonómica bien pensada no solo disminuye la fatiga visual, sino que también mejora la concentración y la productividad. Pequeños ajustes diarios pueden marcar una gran diferencia en comodidad y salud a largo plazo.